Stefany Hernández y su mensaje sobre la venezolanidad posible


La medallista de bronce del BMX de Río 2016, Stefany Hernández, parecer haber descubierto la verdadera misión detrás de su hazaña olímpica: llevar al último rincón su mensaje de la venezolanidad posible, su apuesta a la mejor versión de cada quien para lograr un país mejor. Excelencia, planificación, esfuerzo, responsabilidad y motivación se convirtieron en sus mantras, durante su primer encuentro con la prensa deportiva tras su regreso al país.

“Llegué a los Juegos Olímpicos con el propósito de tripearme mi competencia”, confesó la ex campeona mundial. “Venía de toparme con la misma gente durante los 20 años de mi carrera, en todas las categorías. ¿Por qué no lo iba a poder hacer? ¿Porque soy venezolana? Al contrario: lo más importante ya me venía de nacimiento, que era el corazón venezolano. Se los digo yo que a los 18 años salí a Francia en busca de mi sueño y en ese momento me di cuenta: los venezolanos somos lo máximo. Sólo tenemos que dar lo mejor de nosotros”.

Esa es su prédica constante: inspirar con su ejemplo de constancia y responsabilidad. “Yo no estoy de acuerdo con ciertas posturas de algunos dirigentes e incluso atletas que se quejan de que no tuvieron tal o cual cosa, de que el árbitro perjudicó, de que el público no sé qué. Tus fallas son tus fallas: no es el otro el que las provoca. Si crees eso es porque te toca revisarte y preguntarte qué has estado haciendo mal”, apuntó, para luego soltar la carcajada, en dirección a Maickel Melamed, presente en la rueda de prensa: “¿Viste? Te estoy quitando el trabajo”.

Stefany apuesta a un país en el que la búsqueda de la mejor versión de sí mismo se vuelva tarea de todos y cada uno, en sus ámbitos personales: “No es sólo una atleta que se trae una medalla. Es un médico que salva una vida, un profesor que controla a un grupo ni muchachitos para poder dejarles una enseñanza”.

Ante la insistencia de los periodistas en el tema del trabajo psicológico realizado para llegar con la fortaleza mental que mostró en Río, Stefany invitó a subir a su psicólogo, Jimmy Requena, a responder las preguntas. Lo que siguió fue un resumen perfecto, a modo de alegoría, del legado que la guayanesa quiere dejar.

Requena dejó tres poderosos mensajes sobre la actuación de Stefany en Río: lo que sucedió en menos de cuatro minutos (la prueba contrarreloj, las tres mangas de semifinal y la final) se preparó durante muchos años; la capacidad de olvidar el tema del error de cronometraje durante la clasificación fue un reflejo de su compromiso con un objetivo, y la escena de Stefany cargando la bicicleta hasta la meta luego de la caída fue, en sus palabras, “un acto de reparación”.

“Desde lo psicológico, hay un acto reparatorio que le da un respiro al país, a las instituciones, a la vida personal de mucha gente”, aseguró Requena, con quien Stefany trabajó en función de su auto-aceptación para dejar salir esa mejor versión de sí misma que trata de inspirar en los demás. “Si con el cronómetro nos hubiéramos quedado enganchados protestando, se hubiera perdido el foco de lo que teníamos que hacer, que era ir a buscar la medalla”.

Al discurso de Requena se sumó el presidente del Comité Olímpico Venezolano, Eduardo Álvarez: “El hecho de que Stefany tomara la bicicleta en sus manos y siguiera corriendo hacia la meta fue un mensaje de estímulo al país. Creo que en ese momento todo el mundo se dio cuenta de que la rival a vencer era ella”.

A diferencia de atletas que sufrieron tropiezos durante su preparación, Stefany destaca la unión perfecta entre gobierno, COV y COI (que le otorgó una beca de Solidaridad Olímpica en 2013) para apuntalar su puesta a punto: “El apoyo ha sido constante desde que empezó a ser planificado. En octubre de 2015 yo pasé los planes para cada una de las 33 semanas que iban a transcurrir hasta los Juegos Olímpicos, y eso se cumplió perfectamente. Por eso los resultados. Planificar, creer, organizar y trabajar: eso es lo que hace falta en Venezuela”.

Por: Eumar Esaá

 

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