Un camino de trabajo para un momento soñado


José Ignacio Cabrujas posiblemente fue uno de los más grandes analistas de la sociedad moderna venezolana, con una crudeza a la que no le faltaba ni un gramo de verdad.

Una de sus frases más recurrentes era “Venezuela es un país provisional”, edificado en un eterno “mientras tanto y por si acaso”.

En una entrevista en 1987 se explaya: “Se dice que nuestros indígenas eran tribus errantes que marchaban de un lugar a otro en busca de alimentos. Pero tan errantes como los indígenas fueron los españoles. Vivir fue casi siempre viajar y cuando el Sur comenzó a presentirse como el lugar del “oro prometido”, llámese Dorado o Potosí, Venezuela se convirtió en un sitio de paso”.

Y ser un sitio de paso, según Cabrujas, significa no sembrar a largo plazo, no pensar en el mañana y esperar resultados inmediatos, soluciones espontáneas, en algunas veces, amparadas por las bondades del petróleo.

Planificar. ¿Qué tiene de distinta esta selección a las anteriores del pasado reciente? Usted no puede mencionar talento, porque desde 2005 para acá hay jugadores por encima del promedio. En algún momento coincidieron Tomás Rincón y Roberto Rosales. En esa de 2005 estaban Alejandro Guerra Nicolás Fedor, Ronald Vargas y Luis Manuel Seijas.

En 2011 se juntaron Josef Martínez, Juan Pablo Añor, Yohandry Orozco y Alexander González. En esta selección, a pesar de que había cracks configurados “por default” como Yeferson Soteldo, Yangel Herrera y el incorporado al Mundial, Adalberto Peñaranda, el elemento diferenciador es un trabajo que arrancó en septiembre de 2015, en el que se potenció a la “clase media” de la selección para que brillara tanto en el Sudamericano como en el Mundial.

Para que los “talentosos por defecto” (para ubicarlos con un término de software) puedan rendir al máximo, necesitas que los compañeros con menos reflectores sobre sus rostros estén jugando al máximo.

Por algo, cuando toda Venezuela esperaba una ofensiva devastadora en el Suramericano, brilló una sólida defensa, de la que salieron dos sobrios y efectivos zagueros como William Velásquez o Ronald Hernández, que solo permitieron un gol en la fase de grupos. Por el contrario, la ofensiva solo marcó una diana. Esta solidez defensiva se vio en el Mundial. Antes del juego contra Estados Unidos, Venezuela no había recibido goles y a su vez, era la selección más goleadora, con once.

Cinco de esas dianas salieron de un “clase media” como Sergio Córdova, que es el goleador del torneo con cuatro goles. Córdova estaba por detrás de los mencionados en cuanto a atención mediática, pero ha firmado un mundial de ensueño, producto, sobre todo, de un trabajo sostenido.

Fueron más de 40 módulos, 32 partidos internacionales en los que se enfrentó a selecciones europeas, sudamericanas.Hasta el Atlético de Madrid se apareció en el medio de la preparación Vinotinto. Con tanto rodaje y compenetración al recorrer el camino, no se puede imaginar otro resultado que una actuación exitosa.

No debe confiarse la Vinotinto del antecedente reciente con su rival de semifinales, Uruguay. La tropa charrúa no pudo ganarle a Venezuela ni en la fase inicial (empate 0-0, compartían grupo) y fue goleada 3-0 (Ronaldo Chacón en bis, más Josua Mejía) en el hexagonal final para, con este resultado, meterse técnicamente en el Mundial de Corea del Sur. Antes de estos dos partidos, en

Montevideo, aprovechando el partido entre esos países por la eliminatoria (octubre 2016), fueron los celestes quienes ganaron a los vinotintos 3-1. El mérito de ambas escuadras es que tienen una preparación extensa y similar, por eso se vieron tan bien en el Suramericano como en el Mundial.

Así llegó. Uruguay empezó el Mundial derrotanto 1-0 a la subcampeona de Europa, Italia. Después despachó 2-0 a Japón y sabiéndose en la siguiente ronda, igualó 0-0 con Sudáfrica. En octavos, sacó de carrera 1-0 a Arabia Saudita (aunque pudo haber terminado con un marcador más abultado) y en cuartos, ante un fiero Portugal (de las mejores que se vio en el torneo), sacaron la partida adelante vía penales tras igualar 2-2. Para la preparación al Mundial, Uruguay tuvo tres duelos de preparación en Asia: ante China, contra los locales de Corea del Sur y ante Arabia Saudita. Los tres los ganó.

Para el duelo contra Venezuela, Uruguay recuperará a Rodrigo Betancur, habilidoso volante que fue fue fichado por la Juventus y que estaba apartado por sanción. Uruguay en el primer partido perdió a un gran jugador como Facundo Waller, que fue titular durante todo el Sudamericano y es una baja dura, pero que no se ha sentido mucho por la calidad de sus compañeros.

El portero Santiago Melé, que atajó tres penales contra  Portugal. El “refuerzo” Federico Valverde, canterano del Real Madrid y el capitán, Nicolás de la Cruz son referencias de esta escuadra.

Ahora, la semifinalista Venezuela, que ha hecho historia por tener una sólida defensa y una excelente cuota goleadora (y en ambos rubros lidera los números del Mundial sub20de Corea del Sur, como menos goleada y más goleadora) ahora echa mano de otra virtud, que quizá no ha sido tan requerida como lo pudiera ser el jueves y es la de la profundidad.

El defensa William Velázquez y el lateral izquierdo José Hernández por acumulación de amarillas se perderán el partido de semifinales ante Uruguay. Pero sus posibles reemplazantes son igual debuenos que quienes no van a poder estar.

El primero que aparece en la palestra para sustituir a “Joseíto” es Eduin Quero, un efectivo lateral del Táchira que ya jugó este Mundial. Fue titular y jugó completo los dos primeros partidos del Mundial (Alemania y Vanuatu) para luego dar paso al carrilero del Caracas. Salvó alguna reconversión de posición de otro elemento, saldrá como lateral zurdo.

Quien había sido la pareja durante casi todo el Sudamericano sub-20 de Velázquez (fue titular en ocho de nueve partidos) volverá a tener la ocasión de ser titular con la Vinotinto. En este Mundial, Josua Mejía suma un solo minuto (Dudamel lo incluyó para “quemar” tiempo en el duelo contra Estados Unidos) además, de que le marcó a Uruguay en el 3-0 del hexagonal final.

Dos equipos muy parejos y que aspiran entrar a la final para ganar este trofeo por primera vez para sus país. Para Venezuela, sería el bálsamo en medio de una noche oscura.

Por: Alfredo Coronis

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