Daniel Dhers: “Jamás soñé que podría ser olímpico”


¿Qué podía faltar en las vitrinas de Daniel Dhers? Tres títulos del Dew Action Sports Tour, cinco de los X-Games, la corona inaugural de la FISE World Series, el nombre de Dhers es sinónimo mundial de su deporte. Solo faltaba una medalla olímpica, y ahora eso puede cambiar. Desde el pasado viernes, el BMX Freestyle modalidad Park, su prueba, pasó a formar parte del programa olímpico, junto a otros 17 eventos de ocho deportes.

Lo que pocos saben es que Dhers tuvo mucho que ver en esa inclusión, al igual que María Soto en la del beisbol-softbol y Antonio Díaz en la del karate do. El venezolano, quien es embajador mundial de su deporte,  fue elegido por el resto de los “riders” del circuito profesional como el vocero ante la Unión Ciclista Internacional, cuando ésta absorbió la disciplina como una de sus modalidades oficiales.

“Durante una competencia en China hablamos de los cambios que debían producirse en el BMX Freestyle para que pudiera ser olímpico”, comenta Dhers, de 32 años. “Formé un grupo con otros ‘riders’ para conversar al respecto y ellos me eligieron como líder. Nunca llegué a hablar con el COI, pero con la UCI sí discutí sobre las reglas y el futuro internacional de nuestro deporte”.

Y aunque las negociaciones que apuntaban a un porvenir olímpico ya llevaban más de 10 años cuando Dhers se sumó a ellas, el caraqueño se confiesa sorprendido. “No me lo esperaba, porque se suponía que esa decisión se tomaría más adelante. Empecé a llamar a mis amigos para confirmar. Esto es el pináculo del deporte. En realidad nunca soñé que podría ser olímpico. Se había hablado de que podíamos entrar en Londres 2012, pero no se llegó a ningún acuerdo y nosotros lo veíamos como algo inalcanzable”.

Aunque no tan dominante como lo fue a finales de la década pasada y comienzos de esta, Dhers sigue siendo un hombre competitivo, y la decisión del Comité Ejecutivo del COI lo encuentra en un momento de definiciones personales. “Yo pensaba continuar mi carrera más o menos hasta 2020 ó 2021, así que me cae muy bien que la inclusión se dé en este momento. Ya tengo 32 años pero me he mantenido vigente para poder enfrentarme a atletas de 20 ó 22 años, gracias a mi estilo de manejo. El año pasado fui segundo en el Tour Mundial de la UCI, lo que me demuestra que todavía puedo competir a muy alto nivel. Se ve factible: en Tokio voy a tener 35 años. Es una buena edad para dar lo máximo y que pueda salir ileso de la batalla. No podía irme de mejor manera”.

Dhers, que nunca ha formado parte de una delegación nacional ni siquiera en Juegos Mundiales de deportes no olímpicos (que no incluyen su disciplina) anticipa desde ya lo que será ese debut olímpico. “Va a ser genial desfilar en la inauguración. Será como el comienzo de una nueva era. Estoy intrigado de cómo serán los uniformes. Vamos a tener que negociar, pero nada de estar usando spandex”, bromea.

Precisamente la conquista más importante para el BMX Freestyle, tal vez incluso más que la consagración olímpica en sí misma, es la preservación del espíritu rebelde de la prueba. “No queríamos que el ‘jueceo’ (criterios de juzgamiento) nos convirtiera en una especie de gimnasia artística, donde todo el mundo tiene que ejecutar las piruetas de la misma manera, porque lo más importante para nosotros es seguir teniendo la libertad para diseñar y ejecutar nuestras rutinas”.

Por lo pronto, lo que está claramente definido es que a Tokio 2020 solo llegarán 18 atletas, nueve en masculino y nueve en femenino. Es casi seguro que la clasificación se juegue en el Tour Mundial de 2019. Daniel Dhers espera que Venezuela pueda llegar con su cuota máxima: “En este momento estamos desarrollando el femenino. Hay dos muchachas que le están dando fuerte, las dos fuera del país, y tienen mucho potencial para entrar. De hecho espero reunirme en estos días con una de ellas, Catherine Díaz, en Barcelona”.

Ahora comienza una etapa, la misma que están atravesando todos los nuevos deportes del programa olímpico, en la que se analizarán los cambios en la prueba para la adaptación a un ambiente competitivo completamente diferente a los X-Games. “Hay que unificar formatos de competencia, que pueden variar de un evento a otro. Ahora se darán dos vueltas de un minuto cada una, sin posibilidad de arreglar la bicicleta durante la participación, porque ese es un recurso que estaba rompiendo mucho el ritmo de competencia. Pero en general queremos mantener el libro de reglas pequeño”.

Para Daniel, el camino hacia Tokio dará lugar a una nueva percepción sobre el BMX Freestyle. “Mucha gente lo veía como un montón de niños vandalizando y no es así. Este deporte es de atletas de verdad. Los Juegos Olímpicos nos van a ayudar a crecer como deporte, sobre todo en Latinoamérica, donde muchos ‘riders’ no han tenido mucha oportunidad de salir a competir fuera. Ahora los gobiernos van a empezar a invertir para que sus atletas compitan internacionalmente y crezca el nivel de la disciplina”.

Nacido en Chacao, formado en Buenos Aires y residenciado en Carolina del Norte, Daniel Dhers tendrá, por primera vez en su carrera, la oportunidad de representar a su país. Sin embargo, aunque jamás haya vestido un uniforme tricolor, no se ha desvinculado de un país del que ha estado físicamente alejado la mitad de su vida. “Sé lo que significa ser venezolano y eso no me lo va a quitar nadie. Los esfuerzos de promoción, las cosas que he hecho por el BMX de Venezuela no las he hecho por ningún otro país, y cada vez que tengo la oportunidad de montarme en un podio, trato de tener a mano una bandera. Independientemente de lo que haga con mi pasaporte, siempre seré venezolano”.

Por: Eumar Esaá

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